“La zafra 2026 puede considerarse muy particular por las condiciones que atravesó desde el inicio del ciclo de crecimiento, en la primavera de 2025. Las lluvias abundantes beneficiaron el cañaveral, permitiendo que la planta crezca a un ritmo muy importante. Como consecuencia, la Argentina dispone este año de un volumen de materia prima considerablemente mayor que en campañas anteriores”, indicó Jorge Scandaliaris, asesor de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc).

Precisó, sin embargo, que este buen comportamiento comenzó a complicarse en abril. “En ese momento, la caña necesita ingresar en una estación seca que favorezca la maduración y permita desarrollar la cosecha con buenas condiciones de piso y caminos transitables. Esto no ocurrió: abril fue sumamente lluvioso, con registros muy superiores a los normales, que afectaron la maduración y aumentaron la humedad de los suelos”, indicó el experto.

Añadió que en mayo se produjo una mejora circunstancial, porque las precipitaciones estuvieron próximas o levemente por debajo de los valores normales. “Pero durante junio y julio volvieron a registrarse altos niveles de humedad. A esto se sumaron las lluvias de los primeros días de agosto, también anormales para esta época, que continúan dificultando el desenvolvimiento de la cosecha”, dijo.

Ante estas condiciones, estimó que actualmente la molienda presenta un retraso de algo más de 2 millones de toneladas de materia prima. “Es una situación desfavorable, especialmente porque existe una gran cantidad de caña disponible y tanto los frentes de cosecha como las fábricas deberán desarrollar una actividad muy intensa para procesarla”, advirtió.

A pesar de estas dificultades, señaló que los frentes de cosecha continúan operando adecuadamente y que la producción no disminuyó de manera significativa. “Hay un enorme esfuerzo de todos los actores involucrados en la cosecha y el transporte para trabajar en condiciones que no son las habituales para la agroindustria cañera argentina”, puntualizó.

A su criterio, la principal incógnita pasa por cómo evolucionará la situación durante los próximos meses: “Según el Servicio Meteorológico Nacional, el próximo trimestre presentaría condiciones más favorables para el desarrollo de la actividad. Esto permitiría trabajar al mejor ritmo posible e, incluso, superar ligeramente el nivel de molienda del año pasado”.

Recordó que en 2025, numerosos ingenios finalizaron la zafra durante octubre, y que el último establecimiento concluyó el 8 de noviembre. “Si este año pueden aprovecharse plenamente octubre y parte de noviembre, existiría la posibilidad de recuperar el retraso acumulado. Y si las condiciones acompañan, incluso superar la producción de la campaña anterior, porque hay suficiente materia prima disponible”, afirmó.

Otro aspecto favorable que destacó es que, durante junio, julio y los primeros días de agosto no se registraron heladas importantes que pudieran afectar la calidad de la caña: “Esto da mayor margen para continuar con la cosecha y reduce el riesgo para aquellos productores cuyos campos permanezcan temporalmente inaccesibles”.

Indicó que aún en caso de que una proporción de caña quede en pie, tampoco representaría necesariamente una pérdida grave. “Esa materia prima podría aprovecharse en la próxima campaña y permitiría reducir gastos de cultivo importantes, como fertilización, control de malezas y labores, especialmente en un contexto de elevados costos de combustibles y fertilizantes”, enumeró.

A su criterio, las perspectivas no son malas ni deben considerarse preocupantes. “Los desafíos son importantes y el esfuerzo realizado hasta ahora fue meritorio. Pero aún existen posibilidades concretas de completar una zafra de gran volumen. Será necesario sostener el ritmo de trabajo y, de cara al próximo año, atender especialmente el estado de los caminos rurales”, reclamó Scandaliaris. Y precisó que en algunos casos, los lotes estaban en condiciones de ser cosechados, pero trasladar la caña hasta las rutas principales se convirtió en una verdadera odisea.

“Si las condiciones climáticas previstas se cumplen, la zafra 2026 puede finalizar favorablemente y representar nuevamente un aporte significativo de la agroindustria cañera a la economía de Tucumán, Salta y Jujuy”.